Una fecha que no se festeja

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Hace 164 años, obreras de Nueva York emprendieron una lucha en contra de los bajos salarios y las condiciones inhumanas de trabajo a las que estaban sujetas, bajo el lema “Pan y rosas”, que simbolizaba conseguir un salario adecuado (pan), tener mejores condiciones de trabajo y una vida digna (rosas). Por ello, en 1975 la Organización de las Nacional Unidas estableció el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Esta fecha no es motivo de felicitación, sino que es un día para que todas y todos hagamos conciencia sobre la violencia de género y —desde nuestros espacios— exijamos justicia. Si bien la lucha colectiva e individual de las mujeres es día a día, hoy acentuamos este combate con pasos firmes y gritos altos.

Por ello, considero importante hacer un recuento de los avance y desafíos pendientes en materia de equidad de género y erradicación de la violencia hacia las mujeres. En primer lugar, me da mucho gusto observar que cada vez es mayor la participación de la mujer en todos los ámbitos, ya sea en lo social, laboral, económico, político, profesional y académico. Esto da cuenta de los logros que se han alcanzado en la materia; no obstante, como país tenemos un camino importante por recorrer.

De acuerdo con estadística del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el 30% de las personas que sufren o son víctimas de algún delito en el país, son mujeres y, en menos de cinco años, se ha duplicado el número de feminicidios en nuestra nación —al pasar de 411 en el 2015 a 939 casos en el 2020—. En ese mismo lapso, los homicidios dolosos contra las mujeres aumentaron en un 67%.

Por otro lado, en materia política, los puestos de elección popular han sido ocupados, históricamente, en su mayoría por hombres, mientras que a las mujeres son colocadas —en la mayoría de los casos— en posiciones secundarias. Para alcanzar posiciones iguales a las de nuestros compañeros, debemos hacer el doble de esfuerzo, razón por la cual hemos legislado para que exista igualdad de género en todos los cargos de elección popular.

También, en materia económica existe una brecha laboral de género que cierra las puertas a miles de mujeres y las obliga a encontrar alternativas para satisfacer sus necesidades económicas básicas, ejemplo de ello se puede observar en la reciente coyuntura de las “nenis”, mujeres que venden productos a través de redes sociales para salir adelante.

Entonces, este 8 de marzo no festejamos, sino que nos paramos firmes frente al machismo,  refrendando nuestro compromiso, con las mujeres de México. Porque esta lucha nos une más allá de colores y banderas, no daremos ni un paso atrás hasta que exista justicia y equidad de género.

 

Lucy Meza, senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

 

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