Sigamos denunciando

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En días pasados, figuró en medios de comunicación y redes sociales el caso un “músico” mexicano, cuyo nombre será omitido para evitar darle luz, que incluye en sus letras alabanzas a la violencia física y psicológica contra las mujeres. Él utiliza de manera recurrente, explícita y apológica el llamado a la realización de feminicidios, pederastia, violencia sexual y secuestro de mujeres.

Las acusaciones en contra del rapero partieron de un hilo en Twitter realizado por la usuaria Ana Luz, quien desarrollo a detalle el catálogo de canciones y comentarios misóginos y homofóbicos del denunciado y, a pesar de las amenazas en su contra realizadas por algunos internautas (que ascendieron incluso a atentar contra la vida e integridad de Ana Luz), ella se mantuvo firme, cobijada por el apoyo y la solidaridad de otras mujeres y colectivas, quienes aplaudieron su valentía y replicaron sus acusaciones.

Días, denuncias y mucha molestia social más tarde, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), dependencia de la Secretaría de Gobernación, interpuso una denuncia legal en contra de el autoproclamado cantante por posible apología al delito, señalando “cualquier forma de comunicación que fomente la violencia contra las mujeres o genere estereotipos es grave y no debe tolerarse”.

Este caso no debe ser tomado a la ligera. Las “canciones del músico”, si es que tanto al emisor como al contenido se les puede denominar de esa manera, abonan a la inseguridad y a la violencia sistémica que se ejerce, en distintas dimensiones, contra de todas las mujeres de nuestro país. Este discurso de odio representa una amenaza directa a la seguridad de todas, puesto que normaliza a partir de la música algunos de los niveles más graves de violencia de los que son víctimas miles de mexicanas.

Sus mensajes incitan a la violencia contra mujeres y niñas, promueven el abuso psicológico, las agresiones sexuales y los crímenes de odio. Denunciar este tipo de contenidos es abrir los ojos a un problema que ha perseguido a la sociedad desde mucho tiempo atrás. La misoginia, el machismo y la violencia de género que hasta hace poco pasaba desapercibida.

El lenguaje tiene intención, dimensión y peso y, por ende, estar conscientes y analizar el contenido que consumimos y al que nos sometemos todos los días es necesarios para enfrentar la violencia y las prácticas relacionadas a ella.

Mujeres como Ana Luz son estandartes de la batalla que hoy sigue y mañana deberá seguir. Sigamos su ejemplo y denunciemos los actos de violencia que percibimos día con día. Continuemos esta lucha para construir un país menos violento para nosotras.

Lucy Meza, senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

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