Plan B, una opción para fortalecer la democracia

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Con una “simulada defensa” al Instituto Nacional Electoral, la oposición (PRI, PAN, PRD, MC), se negó a reducir de 500 a 300 el número de diputados federales y de 128 a 96 el número de Senadores. Se negó a reducir el gasto público a los partidos políticos y se negó a acabar con la duplicidad de funciones de los órganos electorales.

La oposición, moralmente derrotada, se negó a generar un ahorro de 25 mil millones de pesos y con ello, se negaron a destinar más recursos públicos a los grupos sociales más vulnerables del país.

Las fuerzas opositoras del país mintieron al pueblo de México, porque nunca se planteó desaparecer al INE, siempre se buscó despartidizar al órgano electoral, desburocratizarlo y fortalecer su ciudadanización. “La propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador buscaba un solo objetivo: evitar cualquier riesgo de fraude electoral.

Fueron 19 horas de sesión, de debate y propuestas. Se desahogaron mil 200 reservas de modificaciones, para lograr la aprobación del Plan B de la reforma electoral, propuesta por el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, como una opción para fortalecer nuestro sistema democrático.

A pesar de que la oposición secuestro la reforma constitucional electoral de gran avanzada para el país, las y los legisladores de Morena, junto con los aliados políticos, propusieron modificaciones relevantes y de un alto impacto, para perfeccionar el sistema de justicia electoral, con un nuevo modelo de procesos de impugnación.

Si bien no fue una reforma profunda como la esperaba el pueblo de México y el propio sistema democrático mexicano, sí se logró garantizar las candidaturas para los grupos más vulnerables, como: pueblo indígenas y afromexicanos, para los integrantes de la comunidad de la diversidad sexual, para los discapacitados y para los jóvenes.

Se estableció el voto digital para los migrantes mexicanos, se desburocratiza el INE y los procesos electorales, se perfecciona la justicia electoral, se regulan las precampañas y campañas y se frena la persecución electoral emprendida por el órgano electoral.

Los derechos políticos de las y los mexicanos quedan protegidos, a pesar de que la oposición le apostó a que continúe el clientelismo político, la compra del voto y el fraude electoral, a mantener una de las democracias más caras a nivel internacional y a que el Instituto Nacional Electoral siga respondiendo a intereses partidistas y no ciudadanos.

El plan B de la reforma electoral planteada por el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, es una alternativa para ir avanzando en nuestra democracia. Las y los legisladores de Morena seguiremos en la lucha por lograr que en México no lleguen presidentes, ni gobernadores bajo elecciones fraudulentas.

Senadora Lucía Meza Guzmán

Redes Sociales: @LuciaMezaGzm

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