La estrategia de Gene Sharp

Compartir

Por Lucy Meza*

Estamos a unos días de cumplir el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Es evidente que, aquí y en China, hay aciertos y equivocaciones en el ejercicio de gobierno; por lo que es importante hacer un análisis, una autocrítica del nivel de los logros pero, particularmente de los errores, que por ningún motivo se deben minimizar.

Por el contrario, hay que llevar a cabo una revisión profunda para revertir los fracasos y, esto lo planteó no sólo por lo que corresponde al gobierno, sino también por lo que toca al Poder Legislativo, e incluso al partido que gobierna, es decir, a Morena.

Sin embargo, desde la llegada del gobierno de la Cuarta Transformación (4T) y desde luego, desde la campaña electoral, hemos estado presenciando una cruzada que los analistas llaman: “Golpe blando”.

Si bien, ante el triunfo arrollador del presidente los llamados “actores de poder” no tuvieron otra salida que reconocer el resultado de las elecciones y mostrarse abiertos en apoyo al gobierno que llegaba; también es cierto, como he señalado arriba, que ante la pérdida de privilegios, derivado de un verdadero cambio de régimen, dichos factores de dominio han iniciado una “guerra” contra el gobierno, que pareciera soterrada pero que es visible.

Estas organizaciones, ya sea empresariales, sindicales, sociales, partidos políticos o personajes en lo individual; es decir, “grupos de presión”, pretenden constituirse en un “gobierno subterráneo”, en un “poder oculto” para tratar de someter a quien se ha convertido para ellos en algo más que “una piedra en el zapato”.

Durante este año, efectivamente, ha habido errores que no debieron haberse cometido, es cierto, pero que sin embargo están siendo bien aprovechados por estos grupos de poder, para descalificar al gobierno.

Su estrategia no busca llegar a acciones extremas, porque le sería contraproducente para sus fines, digámoslo claro, para sus negocios, pero sí para ir diezmando a la administración que gobierna; quitarla y volver al pasado.

Una investigación realizada por el Canal 6 de Julio identificó indicios de que la extrema derecha ha puesto en marcha una estrategia para intentar dar un “golpe suave” o “golpe de Estado blando”, en contra del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Carlos Mendoza Aupetit, director del “Canal 6 de Julio”, es quien ha documentado a través de reportajes diversos fraudes; como aquel que se llevó a cabo precisamente el 6 de julio de 1988 contra el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, fecha insigne le dio nombre a su empresa.

Apenas en julio pasado el ex militante del desaparecido Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), que encabezó Heberto Castillo, advirtió que la derecha mexicana “mediante la difusión de campañas y mensajes en los medios de comunicación y las redes sociales, motiva la organización de grupos opositores y la promoción de movilizaciones de protesta, provoca a la autoridad, propaga noticias falsas y rumores, entre otras maniobras a fin de deslegitimar primero, y derrocar después, al gobierno de la 4T”. Una acción similar como la que ha sucedido en algunos países latinoamericanos, y apenas en días pasados en Bolivia.

Efectivamente, lo que podría sonar como una teoría de la conspiración, es claro que está ahí de una u otra manera visible. En este primer año del gobierno del presidente López Obrador hemos presenciado la puesta en práctica de diversas estrategias, que si bien pareciera no le están apostando a medidas extremas; sí a las acciones, a estrategias que le han llamado “revoluciones no violentas”, que se le imputan al politólogo estadunidense Gene Sharp.

Este hombre es a quien se le atribuye la autoría de la estrategia detrás del derrocamiento del gobierno egipcio en 2013, y para tirar a otros gobiernos como el de Milosevic, en Serbia, en el año 2000. Su estrategia sirve por igual contra administraciones de derecha, de izquierda o dictaduras.

Durante estos meses es claro que los grupos conservadores, unos identificados plenamente de ultraderecha como el Yunque, cercanos al panismo, e incluso aquellos que se identifican como de izquierda o abiertamente enfrentados con López Obrador, como es el caso de algunos perredistas, se han dedicado a tratar de deslegitimar al gobierno de la 4T.

Si revisamos con cuidado las acciones que se han llevado a cabo encontramos el ABC de Gene Sharp; se parecen mucho a las que se han provocado en el país: generar factores de malestar, intrigas, campañas de prensa y acusación por la violación de derechos humanos; acusaciones de totalitarismo, exigencias políticas y sociales, guerra sicológica, además de tratar de provocar un clima de ingobernabilidad.

En su propósito de “ablandamiento”, gracias a varios medios comunicación, está el generar malestar y desesperanza, y de manera concatenada la desmoralización; y por lo mismo la inmovilización de quienes han simpatizado con “El Peje”.

Las “benditas redes sociales” también están siendo utilizadas como la punta de lanza de una guerra mediante noticias falsas, insultos disfrazados, descalificaciones, rumores; que son promovidos por líderes de opinión que tienen cierta credibilidad entre algunos sectores de la clase media, que por igual se siente afectada porque ha dejado de tener privilegios que antes tenía, es decir, lo que les “salpicaban” quienes se llevaban la “tajada grande”.

Los grupos de poder están reacios a un cambio profundo en el país, pero particularmente la ultraderecha, muy señaladamente el PAN que le está apostando a revertir el triunfo de un gobierno que ganó democráticamente y de manera arrolladora, pero que le estorba y, lamentablemente, no están midiendo los costos de echarlo o minarlo, aún sea mediante un “golpe blando”.

Esos promotores del caos deberían de reflexionar lo expuesto por el periodista Joaquín López Dóriga, que los conoce bien, y sabe de los peligros que significa, como él advirtió, que “haya quienes quieren traer lo que hemos visto en las calles de Ecuador, Chile, Venezuela, Nicaragua; lo que se tiene que impedir, porque México no es Ecuador, Chile, Venezuela, Nicaragua ni Bolivia”. Sí, deben pensarlo más de dos veces.

*Senadora de Morena.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial