El juicio del siglo

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El caso Lozoya sigue dando de qué hablar. Ahora, involucrando a las más altas figuras políticas de los sexenios anteriores. Expresidentes, exsecretarios de Estado, exlegisladores y figuras públicas forman parte de una larga lista de señalados en las investigaciones en torno a uno de los casos de corrupción más grandes de la historia moderna de México. La transformación del país es tangible, el combate a la corrupción es real. Vamos por buen camino. 

Muchos son los nombres que han sido señalados dentro de este caso —y muchos, también, han buscado deslindarse— que pinta como que será el juicio del siglo. No obstante, será el sistema de justicia mexicano el que determine culpables e inocentes. Nuestros objetivos hoy deben ser el fortalecimiento de nuestras instituciones de justicia, cerrar el capítulo de la historia mexicana que nos precedió y pasar la página a una reforma de la Justicia en México. Por el bien de nuestra nación, no debe haber espacio para más impunidad y debe haber cero tolerancia para cualquier acto de corrupción. Avancemos con pasos firmes.

Aún es pronto para señalar culpables — y no es mi intención en este espacio apuntar dedos — esa será tarea de nuestro sistema de justicia una vez que se hayan analizado todas las pruebas recabadas. No obstante, algo tengo por seguro: se llegará a las últimas instancias para deslindar responsabilidades y castigar a todas las personas que resulten culpables. Porque México lo exige, se hará justicia.

Hay quienes señalan que este es un caso con fines políticos, que se trata de una vendetta; estas personas no podrían estar más equivocadas. Lo que estamos viendo es un juicio sin precedentes porque, como nunca antes, se está actuando en contra de los vicios políticos del pasado, de quienes actuaron en contra del bienestar y los intereses del pueblo de México. Sin importar el nivel en el que dichas personas se encontraban, enfrentaran todo el peso de la ley.

Este es un caso atípico y, por ende, llamativo. Las negaciones de culpabilidad y las descalificaciones son una reacción normal dentro de un proceso de cambio, aún más tratándose de una transformación profunda como la que hoy vivimos. El pueblo se cansó de los abusos y votó por una opción diferente, por ende, es importante que se repare el daño que por años se les hizo. El privilegio ya no tendrá más peso que la justicia.

El combate a la corrupción, como he escrito antes y seguiré haciendo, sigue de frente, con pasos firmes y mirando hacia atrás únicamente para aprender de los errores cometidos en el pasado. Porque tenemos una deuda con el pueblo de México, no fallaremos, no flaquearemos y no nos detendremos hasta hacer justicia por los daños a la nación.

Lucy Meza, senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

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