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Colombia, nuestra nación hermana, se encuentra en medio de un episodio oscuro en su historia. En los últimos días se han registrado una serie de manifestaciones sociales de gran tamaño en diferentes partes del país, que han sido reprimidas de manera violenta por las fuerzas del Estado.

Las protestas parten del descontento generado por el anuncio de una reforma tributaria, que pretendía implementarse para mitigar los daños económicos de la pandemia e impactaría a las clases sociales menos adineradas. Ahora, si bien este fue el detonante de las primeras manifestaciones, la ira colectiva incrementó de manera exponencial a partir de la respuesta violenta que recibieron las y los ciudadanos por parte del gobierno. De acuerdo con denuncias ciudadanas, integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios dispararon directamente con la población desarmada y ejercieron violencia sexual contra mujeres.

Por ello, a través de la etiqueta #SOSColombia, las y los colombianos denunciaron los abusos cometidos por las fuerzas encargadas de brindarles seguridad y exigieron el reconocimiento de sus derechos humanos. Con este llamado —que fue proyectado a través de redes sociales— pidieron justicia por las víctimas de violencia y atención por parte de la comunidad internacional, donde encontraron otras voces que le hicieron eco como la organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (EU), que han solicitado el respeto al derecho a protestar en Colombia.

Al momento en que se escribe esta columna, las cifras señalan decenas de personas muertas y cientos de heridas en el marco de estas protestas, algo que es sumamente grave. Asimismo, usuarios de redes sociales han denunciado censura en estas plataformas, señalan que las publicaciones relacionadas con la etiqueta han sido eliminadas.

La libertad de expresión es una garantía básica para la existencia de una democracia, así como un derecho fundamental de la ciudadanía. Desde este espacio, llamo respetuosamente al diálogo y a la resolución de conflictos sin el uso de violencia. Que se alcance un acuerdo que beneficie a esta nación y que se respeten los derechos humanos de sus habitantes ya que, sin estos, no puede existir justicia alguna.

Como humanidad, estamos atravesando un momento sumamente complicado, los estragos de la pandemia se hacen cada vez más presentes en la economía y, por ello, se deben idear soluciones que permitan a las naciones, junto con todas y todos sus habitantes, salir adelante. Nadie debe quedarse atrás, se debe extender la mano a quienes más lo necesitan para que, con unidad, venzamos a este virus.

 

Lucy Meza, senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

 

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