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Compromiso firme II: El Pacto

Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, fue extraditado a México el pasado 17 de julio, luego de haber pasado algunos meses en una prisión en España. Ahora, él es una pieza fundamental para combatir parte de la corrupción que se realizó en administraciones pasadas.

Hasta el momento, Lozoya ha señalado actos de corrupción alrededor de la campaña presidencial de expresidente de la República, Enrique Peña Nieto, a partir de pagos millonarios por parte de la empresa brasileña Odebrecht que fueron utilizados para la contratación de consultores.

Asimismo, el exfuncionario federal ha revelado información acerca de la corrupción que rodeó el llamado “Pacto por México”, un pacto político mediante el cual se pretendía, en el papel, fortalecer al Estado mexicano en materia económica, política y social. Los resultados, no obstante, no alcanzaron las metas.

En el ámbito legislativo, se aprobó un paquete de reformas estructurales dentro de las que figuran la Reforma Educativa, la Reforma Energética y la Reforma en Telecomunicaciones. Sin embargo, el proceso de aprobación en las Cámaras, de acuerdo con lo señalado por Lozoya Austin, involucró una serie de sobornos multimillonarios a legisladores del PAN y al entonces presidente de la mesa directiva, Ricardo Anaya.

Ante estas declaraciones, algunos de los señalados ya han salido a negar lo dicho, argumentando que esto se trata de una acción política. Esto no podría estar más lejos de la verdad. La transformación del país —así como la eliminación de la corrupción— no pueden verse como un tema político, se trata de una responsabilidad social que todas y todos, independientemente los nuestros colores y banderas, debemos poner en práctica para sacar adelante a México. Tarde o temprano, quien resulte responsable se enfrentará a todo el peso de la ley. La justicia siempre llega.

Esta lucha por alcanzar la transformación y enfrentar la corrupción no se detendrá con la sanción de los involucrados. El objetivo es desterrarla de raíz de la vida política nacional —de la mano con la impunidad y vicios de la vieja política— así como prevenir que nuevos casos surjan. Las malas prácticas deben ser expulsadas del suelo nacional. Se equivocan quienes señalan que la corrupción forma parte de la cultura mexicana. México es más, mucho más.

Lo señalé en la columna de la semana pasada y hoy, con la frente en alto, lo reafirmo: Nuestro compromiso con México sigue en pie. Cumpliremos la promesa que hicimos hace un par de años, la impunidad se ha terminado. Porque el pueblo de México depositó su confianza en nosotros, avanzamos firmes y avanzamos fuertes.

Lucy Meza, senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

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