Cuarenta y cinco días después

¿Qué hubiera pasado con la economía mexicana si el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no hubiera alcanzado un acuerdo sobre migración con el gobierno de Estados Unidos?

A decir de analistas de nuestro país, con base en las exportaciones de México a EU en 2018, con un arancel del 5%, hubiera significado una erogación adicional de 17 mil 914 millones de dólares en ese año.

El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, aseguró en aquel momento que de no haber llegado a un acuerdo, la medida podía haber puesto en peligro el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Además, el IVA se hubiera incrementado “de golpe” en un 10%, “se perderían 1,2 millones de empleos y el Productor Interno Bruto (PIB) caería al menos un punto”.

López Obrador, por su parte, admitió que, de no haberse firmado un acuerdo, “la sombra de una crisis económica se hubiese instalado sobre México”.

Es claro que la negociación no gustó a muchos. Por un lado, la derecha panista y priista criticó fuertemente la decisión; olvidaron o fingen demenci, sobre el cúmulo de acuerdos a los que llegaron con EU cuando estuvieron al frente del gobierno federal, lastimando seriamente la soberanía nacional. Incluso la izquierda social y desde luego al interior de Morena, nos costó mucho aceptar este acuerdo que, efectivamente, atenta contra dichos principios.

El presidente estuvo frente a una seria disyuntiva. Hubiera recibido fuertes ovaciones de quienes le habrían reconocido el que no se hubiese “doblegado” frente a Donald Trump, pero la economía del país y de millones de mexicanos se hubiera quebrado frente a las medidas arancelarias con las que amenazó el mandatario estadunidense, las cuales iban a crecer mes a mes: 10% a partir del 1 de julio, a 15% desde el 1 de agosto, a 20% comenzando el 1 de septiembre y a 25% del 1 de octubre hacia adelante; si no se cumplía con la condición establecida.

Las medidas anunciadas por Trump no eran un cuento sólo para asustarnos. Recientemente, el presidente ruso Vladimir Putin y el líder chino Xi Jinping acusaron a Estados Unidos de “imponer su jurisdicción al resto del mundo, causando con ello un daño irreparable al orden internacional” y afirmaron que Trump “impone prácticas comerciales agresivas” para obtener ventajas y desplazar a los competidores de Estados Unidos.

Andrew Seele, presidente del Instituto de Política de Migración de EU, ha señalado que el presidente mexicano “ha decidido que el tema migratorio es mucho menos importante que la estabilidad económica del país”. Y sí, efectivamente, era claro que a pesar de la decisión dolorosa que se tomó; el costo económico y político era mucho menor por tener que frenar a miles de migrantes que enfrentar a la aplicación de aranceles, aunque también es cierto, como señalan analistas estadunidenses, dichas tarifas también podrían haber provocado una pérdida de alrededor de 400 mil empleos en EU.

Durante este mes y medio el gobierno de México ha cumplido con los acuerdos con EU aplicando las medidas legales, atendiendo en lo posible a los migrantes, ofreciéndoles albergues donde pernoctar, alimentos, servicios médicos; están obteniendo un permiso temporal, un empleo formal y se está al pendiente de que no sean víctimas de grupos criminales que se aprovechan de su condición.

La reunión de este domingo entre Ebrard y el Secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, sirvió para revisar el cumplimento cabal por parte de México de los acuerdos sobre migración, comercio y el Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica.

Además, el canciller reiteró la negativa mexicana de ser Tercer País Seguro y el desacuerdo con la decisión estadunidense de impedir a solicitantes de asilo que crucen la frontera con nuestro país, ser elegibles para ese amparo si antes no pidieron protección en una tercera nación, amén de reiterar que mantendremos nuestra política en pro del refugio a quienes temen por su vida en sus países de origen.

En tanto, el representante permanente de México en la ONU, Juan Ramón de la Fuente, dijo en dicho foro en Nueva York, el viernes pasado, que la mejor forma de ejercer la soberanía nacional en materia migratoria es a través de la cooperación con otros Estados soberanos”.

Donald Trump amenazó: “Si México no actúa, los aranceles se mantendrán en un nivel alto y las empresas ubicadas aquí pueden comenzar a regresar a Estados Unidos para fabricar sus productos y bienes. Las compañías que se muden a Estados Unidos no pagarán las tarifas ni se verán afectadas de ninguna manera”.

La decisión no ha sido fácil. La determinación, estoy convencida, a pesar de ser dolorosa permitió a México no caer en un hoyo negro, donde su economía se hubiera ido a pique, el desempleo, es una seria preocupación; donde cuarenta y cinco días después la historia, por fortuna, es otra.

Lucía Meza Guzmán / Senadora por Morena

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