El PND de la 4T

El pasado 30 de abril el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó a la Cámara de Diputados su Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024, el cual deberá marcar el rumbo de las políticas que deben transformar la vida pública del país y construir un nuevo pacto social cuyo objetivo último sea el bienestar de toda la población. El plan no tiene nada que ver con los presentados durante el periodo neoliberal.

Es claro que los planes de desarrollo que se presentaron durante los gobiernos neoliberales fueron inerciales. Una casi copia, por decirlo de alguna manera, del anterior; desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto donde los redactores eran casi los mismos, quienes utilizaban iguales tecnicismos e idéntico lenguaje tecnocrático, rebuscado que sólo entendían ellos, desarrollado en muchísimas cuartillas que como dijo el propio presidente, era “como tomarse un tafil”, es decir, para dormirse y despertar sin entender de qué se trataba.

Habrá que recordar que, a pesar de tener una extensión de tan sólo 65 cuartillas, el documento fue producto de las propuestas de un amplio grupo de especialistas de diversos sectores convocados en enero del 2017 por el propio López Obrador, la mayoría sin filiación partidista y representativo de las diferentes corrientes y tendencias del pensamiento político, social y económico de México.

En aquel momento ese grupo publicó un documento que llamó “Proyecto de Nación 2018-2024”, donde señalaban su convicción  de que “es posible rescatar al país de su decadencia actual y construir una nación mejor”, por lo que formularon diversas propuestas “basadas en el diagnóstico de la situación económica, social, educativa, de seguridad, de infraestructura, de salud, de impartición de justicia, entre muchos otros temas, para concretar el cambio de rumbo que se requiere y alcanzar el objetivo de la reconstrucción nacional”.

Desde luego los redactores de este plan debieron echar a la máquina trituradora de papel los planes de desarrollo anteriores y deshacerse de la opinión de los “mejores economistas, técnicos y especialistas” graduados en las “mejores” universidades del mundo porque seguramente su consejo hubiera sido la misma receta de los últimos 35 años: políticas públicas bajo la visión neoliberal.

Cuando vemos en diversos medios de comunicación la opinión de estos grupos de economistas quienes señalan sus divergencias con el proyecto económico de la actual administración y su descalificación, es lógico, pues sus quereres están por otro lado y “no es fácil quitarles eso de la cabeza”, pues como ha dicho López Obrador, “la Cuarta Transformación significa también un cambio de mentalidad; trata de romper esquemas mentales y el adoctrinamiento a favor de una política neoliberal que se estableció en los últimos seis gobiernos”.

Esos esquemas incluían recetas y dictados de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y de gobiernos extranjeros y, al mismo tiempo, definiciones de política económica y social que a decir del profesor e investigador del Departamento de Economía, UAM-Iztapalapa, Roberto Gutiérrez Rodríguez, al menos tres limitaciones se extendieron hasta el final del sexenio de Enrique Peña Nieto: “la subordinación del crecimiento económico a la elevación de la productividad; la omisión de una política laboral, y el abandono definitivo, a partir de 2015, de una política de seguridad social universal”.

El PND recoge una nueva visión del país y busca romper la inercia de bajo crecimiento económico, acabar con la desigualdad social y la pérdida de bienestar para las familias mexicanas y, particularmente, busca enfrentar a la corrupción, un plan a la altura de la Cuarta Transformación.

Por lo pronto la Cámara de Diputados acordó que el PND sea debatido no sólo por los legisladores, sino que participe, a través del Parlamento Abierto, la ciudadanía en general; un documento que deberá ser turnado a todas las comisiones ordinarias de trabajo que cada una deberá emitir sus conclusiones en un plazo de 30 días naturales y, finalmente, sea aprobado.

Bien, como dice el grupo que presentó el “Proyecto de Nación”: “En 2024 queremos vivir en un México justo, democrático, soberano, pacífico y transparente”, pero es claro también que el enunciado del PND 2018-2024 por sí solo no tendrá los éxitos que los mexicanos esperamos y deseamos si no hay una verdadera convergencia de todos los sectores: social, económico y  político,  pues no será con prácticas tenebrosas como podremos alcanzar un México mejor y, desde luego, la Cuarta Transformación que ya merecemos.

*Senadora de Morena

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